A principios de abril de 2026, China ha emitido nuevas señales positivas en materia de comercio electrónico y comercio transfronterizo, impulsando el e-commerce internacional, almacenes en el extranjero, bases de compra directa y la alineación con normativa internacional.
En abril de 2026, el Consejo de Estado chino y el Ministerio de Comercio han publicado una serie de directrices que refuerzan el marco de apoyo al comercio electrónico transfronterizo, con especial énfasis en la expansión de almacenes en el extranjero, la simplificación de los procedimientos aduaneros y la mejora de los sistemas de pago digital.
Entre las principales medidas adoptadas destacan: la ampliación de las zonas de libre comercio piloto para el e-commerce transfronterizo, nuevos incentivos fiscales para empresas que exporten a través de plataformas digitales certificadas, y la creación de un programa de bases de compra directa en mercados clave como España, Alemania y Francia.
Para las empresas chinas con presencia en Europa, esta política representa una oportunidad concreta de optimizar sus estructuras logísticas y reducir costes operativos. La creación de almacenes europeos en países con infraestructura logística avanzada, como España, permite acortar los tiempos de entrega y mejorar la experiencia del cliente final.
Sin embargo, la internacionalización a través del e-commerce conlleva obligaciones legales y fiscales en el país de destino. En España, las empresas no residentes que venden a consumidores finales deben cumplir con la normativa del IVA de la Unión Europea (OSS/IOSS), la normativa de protección de datos (RGPD) y, según el caso, con el Reglamento de Mercados Digitales (DMA) y el Reglamento de Servicios Digitales (DSA).
Desde el punto de vista aduanero, los modelos de almacén en el extranjero (海外仓) permiten enviar la mercancía a granel y despacharla localmente, reduciendo los plazos de entrega de semanas a días. España, con los puertos de Valencia, Algeciras y Barcelona y una posición geográfica que conecta el sur de Europa, el norte de África y América Latina, se ha convertido en una ubicación logística especialmente atractiva para estos centros de distribución.
Para operar de forma estable, la empresa china suele necesitar una estructura local: la constitución de una sociedad limitada (S.L.), la obtención del NIF, el alta en el censo de empresarios, el registro en el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI) para las ventas dentro de la UE y el número EORI para las operaciones aduaneras. Cada uno de estos pasos tiene implicaciones fiscales y de cumplimiento que conviene planificar con antelación.
