Europa sigue siendo uno de los principales destinos del comercio electrónico transfronterizo chino, pero la lógica del mercado está cambiando rápidamente hacia un mayor control regulatorio, la reforma aduanera y la protección del consumidor.
Durante los últimos años, el comercio electrónico transfronterizo chino en Europa creció de forma explosiva, impulsado por plataformas como AliExpress, Shein, Temu y TikTok Shop. Sin embargo, 2025-2026 marca un punto de inflexión: Europa está dejando de ser un mercado de bajo control para convertirse en uno de los entornos regulatorios más exigentes del mundo.
La reforma aduanera de la UE, en vigor desde 2025, ha eliminado la exención de IVA para paquetes de menos de 22 euros y ha reforzado los controles de seguridad de productos. El Reglamento de Mercados Digitales (DMA) y el Reglamento de Servicios Digitales (DSA) imponen nuevas obligaciones a las grandes plataformas, incluyendo transparencia algorítmica, prohibición de ciertas prácticas y responsabilidad por contenidos ilícitos.
Para los vendedores chinos, esto implica una transformación profunda del modelo operativo: es necesario registrarse fiscalmente en la UE (mediante el régimen OSS/IOSS), garantizar que los productos cumplen los estándares CE, asumir mayores costes de cumplimiento y adaptar las prácticas comerciales a la normativa europea de protección del consumidor.
Las empresas que logren adaptarse a este nuevo entorno obtendrán una ventaja competitiva significativa frente a quienes continúen operando en un modelo de bajo cumplimiento. La reputación, la fiabilidad en la entrega y la conformidad regulatoria se están convirtiendo en factores diferenciadores clave en el mercado europeo.
A las obligaciones fiscales y de plataforma se suma un endurecimiento de la normativa de seguridad de los productos. El Reglamento General de Seguridad de los Productos (GPSR), aplicable desde diciembre de 2024, exige que todo producto vendido a consumidores de la UE cuente con un "operador responsable" establecido en la Unión, encargado de la documentación técnica y de la trazabilidad. Para muchos vendedores chinos esto implica designar un representante autorizado o constituir una entidad europea.
También cobran relevancia las obligaciones de responsabilidad ampliada del productor (RAP): el registro y la contribución a los sistemas de gestión de residuos de envases, pilas y aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en cada Estado miembro donde se vendan los productos. El incumplimiento puede traducirse en la retirada de los anuncios por parte de los marketplaces y en sanciones administrativas.
